América Latina y los "nuevos" ocupantes / Por Nelson Javier García Pernía

     Todo viaje migratorio es por naturaleza un viaje al azar, plagado de vicisitudes de diversa índole, en donde la travesía impone sus obstáculos hasta llegar al espacio escogido como la última morada, donde las difícultades no cesarán y saltarán a la vista para hacer del proceso de adaptación algo complejo e intrincado.

      El hombre, en su largo tendido histórico pareciera caracterizarse por estar de un lugar a otro, migrando para poder garantizar su supervivencia como especie; dominando ecosistemas, derribando cualquier tipo de obstáculos y haciendo de su entorno algo subordinado para lograr el menesteroso proceso de reacomodo, sea cual sea el espacio a habitar.

     El ser humano, y nuestra realidad es muestra de ello, ha demostrado ser la especie capaz de dominar cualquier espacio o ente que se le antoje, es la especie que se ha emancipado por sobre todas las existentes para lograr ser lo que es, el dominador. Este, por sus excelentes facultades ha derribado cualquier paradigma y ha llevado hasta sus últimas consecuencias la prodigiosa capacidad de razonar propia de dicha especie.

     Este hombre de naturaleza extraña es un forastero que pareciera no tener rumbo fijo, siempre está en constante movimiento, esto desde que dió sus primeros pasos. Dicho esto, cabría mencionar, aunque con algunas resercas, que todos los espacios del mundo han sido poblados por migrantes que los han configurado según sus más íntimas necesidades.

     América, y particularmente América Latina, es un continente de inmigrantes que llegaron en un momento dado y que todavía no paran de llegar en nuestro más reciente pasado; en un primer momento bajo la denominación de pobladores primigenios que se consolidaron como sociedades complejas, y luego aquellos bajo el concepto de exploradores o conquistadoresy, vinculados a ellos, aquellos que fueron trasladados pasivamente bajo el signo de la esclavitud. Esta constante afluencia de migrantes hacia el llamado "Nueco Mundo" no cesó, por el contrario, se intensificó una vez llegado el siglo XX.

     En las postri,erías del siglo XIX latinoamericano se verá la llegada de contingentes humanos de diversas nacionalidades, fundamentalmente del mundo occidental europeo, y en menor medida de la zona oriental de dicho continente, este fenómeno es producto de una reconfiguración del panorama socioeconómico de este espacio, que invitarán a una gran masa poblacional a invadir y hacer del poco exploradoespacio latinoamericano, un lugar habitable para empezar un nuevo juego, o lo que es lo mismo, una nueva vida con posibilades o no de retorno.
"En 1870 la población total de América Latina se estima que alcanzaba los 41 millones de habitantes, pero la tasa de crecimiento, que se aceleraba al comenzar el siglo actual, y la contínua llegada de inmigrantes, lleva las cifras para 1914 a los 82 millones."
      Evidentemente la llegada de "nuevos" pobladores supuso una transformación radical en algunos países, en la estructura demográfica de dicho espacio latinoamericano, hecho que se acompaña al mismo tiempo de la llegada de nuevas ideologías o corrientes de pensamiento (Positivismo, Anarquismo, Marxismo) para continuar esa enconada lucha de la consolidación última del Estado-Nación latinoamericano.

Bibliografía Consultada:
MARTÍNEZ DÍAZ, Nelson: América Latina en el siglo XX. Barcelona, Ediciones Orbis, 1986. p.47

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